8. Fallos y soluciones en un test rápido para COVID-19

Jun 26, 2020 | COVID-19, Podcast

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Podcast-Cap 8: Fallos y soluciones en un test rápido para COVID-19 (6:09)

por José Antonio López Moreno | pbglab-UCM

¿Qué puede ir mal con un test rápido para COVID-19? Y como lo solucionamos.

Por nuestra experiencia el fallo más frecuente que hemos detectado con los test rápidos COVID-19 es que los usuarios ponen más sangre de lo necesario. Con estos test rápidos solamente es necesario añadir una gota de sangre del tamaño de una lenteja. Ni más, ni menos cantidad. Relacionado con este fallo, está el uso de las micropipetas que acompañan a los tests. Como su nombre sugiere, “micro”-pipeta indica que es una pipeta para coger una cantidad muy muy pequeña de sangre. Además, las personas no tienen experiencia en el uso de la micropipeta y tienen dificultades en controlar la recogida de la sangre y poner la gota de sangre en el test. Para el uso de la micropipeta hay que tener un tacto delicado porque puede absorber muy rápidamente la gota de sangre quedándose dicha gota muy arriba de la micropipeta haciendo muy difícil ponerla en el test. Para solucionar este problema aconsejamos que el usuario de los test hagan un pequeño entrenamiento con la micropipeta cogiendo una gota de agua que hayamos puesto en el dedo y se deposite esa gota en una superficie lisa imitando el mismo procedimiento que se va a hacer con la muestra de sangre real. De este modo el usuario, si lo repite dos o tres veces, habrá cogido una experiencia que hará mucho más probable el realizar con éxito el test rápido COVID-19. Para ayudar en este entrenamiento, Mideloy ha elaborado un par de vídeos donde se muestra el proceso general del desarrollo del test y otro vídeo donde se muestra la cantidad adecuada de sangre que hay que coger y depositar en el test y el modo de funcionamiento de las micropipetas que se incluyen en los test. ¿Qué efecto tiene que se ponga mucha sangre en el test rápido? Pues que en muchos casos no permite la lectura correcta de las líneas de detección del test, ya que quedan cubiertas con la sangre que ha corrido por el test. Por el test no debe circular la sangre, solamente el colorante -que es el oro coloidal – junto con la solución líquida que acompaña el test. Es mucho menos frecuente que los usuarios pongan poca sangre en el test. La idea general es que, además del concepto que hemos dicho anteriormente de que la gota de sangre tiene que ser del tamaño de una lenteja, tenemos que ver que en la almohadilla del test donde depositamos la gota de sangre se tiñe completamente de rojo por la sangre. Con esa cantidad es suficiente. Una vez echada la gota de sangre hay que esperar unos 10 segundos y echar una gota de la solución líquida que viene con el test. Si vemos que no está corriendo el test, es decir que no se ve el colorante del oro coloidal avanzar por la ventanita alargada del test, entonces echar una segunda gota. Si en este caso, tampoco se viera correr el colorante por el test, entonces poner una tercera gota. Si vemos que no ha funcionado el test, que no ha corrido el colorante de oro coloidal, incluso después de tres gotas de la solución líquida de un pequeño golpecito con el test en la mesa y observe si está vez funciona. En muy raras ocasiones, por la tensión superficial de los líquidos, se quedan bloqueados en las almohadilla donde se pone la muestra. También hay que asegurarse de que la superficie es lisa. Aunque parezca obvio es importante que el test rápido no esté sometido a ninguna inclinación o pendiente que le evite correr correctamente. Tampoco el test debe ser mantenido en los dedos en los primeros diez-quince minutos ya que podría alterar la velocidad del flujo a través del test. Solamente se puede tocar una vez hayan pasado los diez-quince minutos y nunca hay que interpretar el test pasados 30 minutos. Pasado ese tiempo, en el proceso de secado pueden ir apareciendo algunas sombras o manchas donde están las líneas de detección del test y puede conducir a la lectura de falsos positivos. Por lo tanto evite leer el test una vez pasados los 30 minutos para evitar lecturas erróneas. También hay que tener en consideración la luz. En el caso de que se encuentre en una sala un poco oscura y en la que haya reflejos de luz roja puede parecer que el test no está funcionando, que no está corriendo el colorante de oro coloidal. Pero sí que lo está haciendo. Debido a que la longitud de la ondas de luz roja es muy parecida a la longitud de onda del colorante del oro coloidal puede no ser visible para el ojo humano las líneas del tes. Esto puede pasar por ejemplo si estamos haciendo el test rápido encima de una mesa roja y la iluminación no es buena. Se recomienda hacer el test en un sitio con buena iluminación. A veces no hay ningún fallo en test rápido, si no que hay los pacientes son diferentes y no todos los organismos funcionan del mismo modo. Se ha estimado que hay entre el 2 y 8.5% de pacientes que han pasado el COVID-19 y que no desarrollan anticuerpos a pesar de que han sido confirmados positivamente con PCR. Esto quiere decir de que a pesar de que el test rápido funciona perfectamente, no se han detectado anticuerpos porque el paciente no los ha logrado desarrollar, sino que ha puesto otros mecanismos inmunológicos para combatir la enfermedad. En algunos casos particulares, hemos visto en pacientes que tenían de manera prolongada el virus SARS-CoV-2, con un incluso tres PCRs positivas, no desarrollaban anticuerpos. Quizás esto fuera el motivo por lo que en estos pacientes era más prolongada la enfermedad. También hay que considerar que algunos pacientes pueden estar inmunodeprimidos.

El fallo más frecuente que hemos detectado con los test rápidos COVID-19 es que los usuarios ponen más sangre de lo necesario.

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