Podría ser buena idea dejar de fumar poco a poco

Investigadores de la Universidad de Copenhague han estudiado la reacción inmediata que se produce en el cerebro justo después de dejar de fumar. A las 12 horas después de dejar el hábito, el consumo de oxígeno y el flujo sanguíneo cerebral disminuyen significativamente en comparación con los no fumadores. Esto podría explicar por qué es tan difícil decir adiós a la nicotina. Los hallazgos han sido publicados en la revista Journal of Cerebral Blood Flow & Metabolism.

Dejar de fumar

Fumar es perjudicial en casi todos los aspectos. Cáncer, derrame cerebral y otro tipo de enfermedades cardiovasculares son sólo una pequeña parte de las posibles consecuencias del tabaco. La nicotina es el compuesto que genera el efecto adictivo, pero esta investigación danesa sugiere que fumar incrementa inicialmente la actividad cerebral. Sin embargo, el tejido cerebral se adapta rápidamente y hace que el efecto desaparezca. Por otro lado, según estudios de neuroimagen, el consumo de oxígeno a nivel cerebral y el flujo sanguíneo disminuye hasta en un 17% inmediatamente después de que se deja de fumar.

“Fumadores habituales experimentan una condición similar a la demencia en las primeras horas después de dejar de fumar, según nos han sugerido los escáneres cerebrales. Esta experiencia puede resultar desagradable, y es probablemente una de las razones por las cuales es difícil dejar de fumar. Los fumadores recaen en el consumo, tal vez no por obtener un efecto placentero sino simplemente porque los efectos de abstinencia son insoportables”, dice el profesor Albert Gjedde, investigador de neurociencia en el Departamento de Neurociencia y Farmacología de la Universidad de Copenhague, que junto con el profesor asociado Manouchehr Seyedi Vafaee y otros científicos son los autores de esta publicación.

Los investigadores comparan la nicotina en el tabaco con otras sustancias farmacológicamente activas: “Después de un periodo de tiempo, muchos usuarios de medicamentos ya no experimentan el efecto del tratamiento, como en el caso de los antidepresivos. Sin embargo, las consecuencias de la interrupción del tratamiento podría ser negativa si los síntomas de abstinencia son muy desagradables”, afirma Gjedde.

Los fumadores habituales tienen aparentemente que seguir fumando por el hecho de mantener el funcionamiento normal de su cerebro, pero los investigadores aún no saben cuánto tiempo se tarda antes de que el cerebro de un ex-fumador haya recuperado su consumo de energía y flujo sanguíneo normales.

“Asumimos que tarda semanas o meses, pero no estamos seguros. Los nuevos hallazgos sugieren que puede ser una buena idea dejar de fumar poco a poco, de tal forma que se eviten los peores síntomas de la abstinencia que hacen que sea tan difícil dejar el tabaco”, dice Gjedde, haciendo hincapié en que todavía hay muchos puntos ciegos en relación con la investigación de los cerebros de fumadores.

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Fuente: ScienceDaily

Publicación original: Manouchehr S Vafaee, Albert Gjedde, Nasrin Imamirad, Kim Vang, Mallar M Chakravarty, Jason P Lerch, Paul Cumming. Smoking normalizes cerebral blood flow and oxygen consumption after 12-hour abstention. Journal of Cerebral Blood Flow & Metabolism, 2015; DOI: 10.1038/jcbfm.2014.246