Consumo de cannabis y falsos recuerdos

Un reciente estudio ha demostrado que el consumo crónico de cannabis está relacionado con distorsiones en la memoria, que pueden dar lugar a la generación de falsos recuerdos o acontecimientos ilusorios. Además, los consumidores crónicos muestran más dificultades que los no consumidores para retener nueva información y recuperar recuerdos almacenados en la memoria.

THC y memoria

La tarea utilizada para la investigación consistía en mostrar a un grupo de consumidores crónicos de cannabis y a un grupo control de no consumidores, una serie de palabras que debían aprender. Tras unos minutos, se volvía a presentar esas palabras junto con otras nuevas, no relacionadas con las anteriores y, a su vez, con otras nuevas sí relacionadas semánticamente. Se pidió que indicaran qué palabras eran las pertenecientes a la lista original.

En el caso de los consumidores de cannabis, se dieron más casos de haber visto con anterioridad palabras relacionadas semánticamente que en el grupo control.

¿Qué ocurre en el cerebro de un consumidor de cannabis?

Además, se utilizaron técnicas de resonancia magnética, gracias a las cuáles se observó que los consumidores de cannabis mostraban una menor activación de áreas cerebrales asociadas con procesamiento de recuerdos y con el control general de los recursos cognitivos.

El estudio también muestra que estos déficits de memoria están presentes incluso en sujetos que habían dejado de consumir cannabis un mes antes de realizar la prueba. A pesar de este periodo de abstinencia, la activación del hipocampo fue menor en los casos de mayor consumo de cannabis a lo largo de la vida de la persona.

Por lo tanto, este estudio nos da como conclusión que el uso crónico de cannabis podría acentuar los problemas de memoria.


Noticia original:
Revista de Neurología

Artículo:
Riba J, Valle M, Sampedro F, Rodríguez-Pujadas A, Martínez-Horta S, Kulisevsky J, et al. Telling true from false: cannabis users show increased susceptibility to false memories. Molecular Psychiatry advance online publication 31 March 2015; doi: 10.1038/mp.2015.36